Sé que más de uno está harto ya de escucharme ( o bien leerme) hablar de mi vida al lado de mi persona especial.
Algunos creen que el amor no es suficiente en la distancia o que acabas acostumbrándote al hecho de que no puedes correr a su lado cuando más lo necesitas y que posiblemente ni siquiera puedes tenerlo al teléfono. Para esas personas que creen que el amor es solo eso debo decir que a mi me pillo desprevenida.
A veces prometes no amar a nadie con la misma fuerza con la que amaste o simplemente te das por vencido y crees que no podrás volver a amar y de repente se cruza frente a ti, se para y te sonríe o simplemente te hace sonreír.
A veces el amor no viene envuelto en un papel de corazones y arco iris, ni siquiera tiene una envoltura agradable, a veces el amor viene disfrazado y cuesta de reconocer.
Y de repente ahí está, sin aviso, sin preparación. Debes aprender a abrirte, a dejar que otro te conozca y evidentemente a exponer tu alma y tu corazón de nuevo.
Tienes miedo, no sabes reaccionar, no entiendes como puedes caer otra vez y temes no respetar a la persona que ocupó y ocupará tu corazón por siempre aunque alguien nuevo te haga vibrar ahora.
Niegas estar de nuevo enamorado, niegas quererle, disfrazas de buena amistad lo que todos saben y tu te niegas a reconocer. Te preguntas si es la persona adecuada o si te estas equivocando otra vez.
Y así llevo yo tres años ya, preguntándome cada día si es el correcto o no, tres años superando dificultades y viviendo esta inevitable distancia. Tres dulces años que no pesan para nada y que me han hecho crecer, madurar, llorar, reír, desear y anhelar al menos otros 3 años más.
Porque para siempre es demasiado tiempo que esperar.
Algunos creen que el amor no es suficiente en la distancia o que acabas acostumbrándote al hecho de que no puedes correr a su lado cuando más lo necesitas y que posiblemente ni siquiera puedes tenerlo al teléfono. Para esas personas que creen que el amor es solo eso debo decir que a mi me pillo desprevenida.
A veces prometes no amar a nadie con la misma fuerza con la que amaste o simplemente te das por vencido y crees que no podrás volver a amar y de repente se cruza frente a ti, se para y te sonríe o simplemente te hace sonreír.
A veces el amor no viene envuelto en un papel de corazones y arco iris, ni siquiera tiene una envoltura agradable, a veces el amor viene disfrazado y cuesta de reconocer.
Y de repente ahí está, sin aviso, sin preparación. Debes aprender a abrirte, a dejar que otro te conozca y evidentemente a exponer tu alma y tu corazón de nuevo.
Tienes miedo, no sabes reaccionar, no entiendes como puedes caer otra vez y temes no respetar a la persona que ocupó y ocupará tu corazón por siempre aunque alguien nuevo te haga vibrar ahora.
Niegas estar de nuevo enamorado, niegas quererle, disfrazas de buena amistad lo que todos saben y tu te niegas a reconocer. Te preguntas si es la persona adecuada o si te estas equivocando otra vez.
Y así llevo yo tres años ya, preguntándome cada día si es el correcto o no, tres años superando dificultades y viviendo esta inevitable distancia. Tres dulces años que no pesan para nada y que me han hecho crecer, madurar, llorar, reír, desear y anhelar al menos otros 3 años más.
Porque para siempre es demasiado tiempo que esperar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario